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miércoles, 25 de marzo de 2009

Casualidad 1 "Amor Colegial"

Un chorro de agua fría bajó por mi espalda, apoyé mi s manos en el blanco baldosín del baño… sentí como cada músculo tenso trataba inútilmente de relajarse, tuve que usar como excusa la ducha por que el calor se apoderó de mi, quería saltar sobre ti con desenfreno… sacarte la ropa de un solo tirón y hacerte el amor de la forma más salvaje que hubiese. Verte tendido en la cama no fue tranquilizante, las hormonas actúan rápido… recorrí tu figura con una mirada lenta… me tumbe a tu lado envuelta en la toalla y cada centímetro de mi piel deseaba que la recorrieras, deseaba sentir tu cuerpo pegado al mío “¿Por qué tardas tanto en actuar?” – Pensé – y entonces me sacaste de mis fantasías pidiendo que me vistiera. Accedí contrariada me acerque y en un segundo sin darme casi cuenta ya estaban tus labios buscando los míos tu lengua jugueteando en mi boca. Estar vestida era todavía más caliente que verte desnudo… podía suponerme en una historia, ser cualquier persona famosa o hacer de ti mi amante y esclavo.
Me llene de ansiedad, se me erizo la piel… sentía esa efervescencia recorrer mi cuerpo de una manera loca y desenfrenada.
Tus manos en mi cadera y las mías en tu pecho, mi boca jugando por tu cuello… te me antojaste delicioso, tu olor, tu sabor, tu voz… por fin la tuve para mi. Era mía. Eras mío. Aquella noche; besé cada parte de ti, te recorrí con mis labios, te lamí, te toque… sentí la calidez de tu cuerpo cerca. Nunca antes fue tan real tenerte, como cuando tu lengua tibia jugo con mi sexo y como cada humedad era un grito desesperado para que entraras con fuerza en mí. Los besos en mis senos fueron llamas que hacían arder mi cuerpo.
Desee como loca amarrarte, someterte, ansié tu boca, tus brazos, tu piel… los tuve todos para mi, logrando un clímax y desencadenando una excitación tal que me sumí en un profundo éxtasis de placer.
Quizás ahora que sé lo bien que me sabes… desee con más ganas devorarte por completo.

Carta Nº6 " De Amor Colegial"

Marzo,


Enero, Febrero, Marzo... por fin Marzo... de regreso, de vuelta... tengo ansiedad de verte... El tiempo se pasa lento... estoy a pocas horas de que amanezca. Tratare de dormir

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Estado de "shock"... solo así describo como estaba... te vi llegar y de un solo impulso mi cuerpo se dirigió a ti... reconocí tus ojos, fue lo primero que vi y tus labios esbozando una sonrisa; esa que me desarma. Mi torpe rostro sonrojado e inseguro respondiendo. Mis piernas temblando mientras estabas tan cerca y vi mi cara reflejada en tu pupila... tuvo que pasar tanto tiempo para que mis ojos se encontraran con los tuyos. Tomé fuerzas dejando de pensar para arriesgarme hacia tus labios. Un beso corto. Tus labios tibios y mi deseo incontenible de arrancártelos.

Verte... fue como si te materializaras de repente... frente a mi, todos estos meses y tantas hojas llenas de letras tomaron tu forma...
Como si mis palabras se formaran en tu boca...
Un palpito desincronizado...
Un golpe seco...
Un nudo desatado en mi estomago...
Y la falta de oxigeno en la cabeza.... corroborandome que eras real... rompiéndose definitivamente esa delgada linea invisible existente entre los dos... tal vez este encuentro solo sea un momento... un instante que no perduró pero que trate de alargar una eternidad

P.D.: Esta tal vez es la carta mas real que te escribo, no esta llena de parafraseos adornados y bonitos por que ya traspase la realidad... esta plagada de verdades... que no dije y que ahora escribo.



Milagros

lunes, 2 de febrero de 2009

Carta Nº 3

Diciembre 8,


Anoche durante la fiesta te llamé, no se sí en un impulso por sentir que eres real, que eres cierto o solo por probar mi valor ante el descubrimiento de lo que produces en mi piel. Un minuto; tu voz suave y cálida, la grabe en mi cabeza y la recuerdo cuando quiero, la imagino llenando mis oídos con palabras candentes y descaradas como tu. De esas palabritas que llamas "burdas" pero que te excitan tanto como a mi, lo sé.

Hoy solo hablaré de tu voz... tu voz... tu voz... que deliciosa me suena, yo te oigo al otro lado de la línea y mi cuerpo reacciona al estimulo, una reacción desmedida de hormonas se desata y quisiera tenerte en frente y apoyarte en la pared de las ducha, mientras te beso el cuello zafar cada botón de la camisa blanca del colegio... besar tu abdomen, soltar tu cinturón, bajar la cremallera y dejar que mi boca se pose y mi lengua se deslice suavemente por cada pliegue de tu pene, sentir su suavidad, su tibieza, su fuerza... dejarme inundar de ti y escuchar que gimes, que te aceleras, que me aprietas... que pides más.

Como dice esa canción "[...amo dejarte así...]", así... excitado, caliente, con ganas de tirarme, lamerme, tocarme, besarme tantas veces hasta que el cansancio nos venza. Que manera descarada de escribirte y de pensarte, pero se me hace inevitable no hacerlo más cuando me provocas con cada cosa que haces.

A veces también fantaseo que me lees; y me sonrojo demasiado, y cada cosa que lees la haces. ¿Por que escribirte se me hace tan fácil y al oírte no soy ni capaz de decirte me gustas?

Estos pequeños contenidos llenos de malicia y obscenidad son lo único que tengo para recordar cada mañana la lejanía de tu cuerpo, de ese cuerpo que aun no poseo... puedo asegurarte que hasta mis sabanas desean envolverte.

P.D.: Hoy oficialmente me declaro adicta a tu voz. En las palabras burdas que te gustan ya sé lo que es "Un pajazo mental".

sábado, 31 de enero de 2009

Carta Nº 1

Diciembre 7,


Día de las velitas... me espera una gran fiesta, con amigos. Llevo semanas con tu canción en mi cabeza; dando vueltas, sonado, la oigo cien veces al día. -¿Por que no sales de esta cabeza?- ahí estas, en mi pantalla... yo pregunto, tu respondes "no seas incrédula, tu me gustas" y entonces en un impulso dejo salir de mi boca la afirmación de lo que tanto negué e inevitablemente acabo dejandote entrar en mi con esas palabras y con tu dichosa canción, sé que no habla de amor, es seductora, implícitamente me dices de una manera directa que me quieres en tu cama. Y aun no soy capaz de decirte que te quiero en la mía, sobre los libros y el cuaderno de versos donde te escribo, levantado el uniforme gris de cuadros y bajando las pantaletas rosa.

Debo admitir que te deseo más de lo que creía, que a veces en mi baño... antes de llegar a clases me masturbé por ti, imaginando que estamos en el receso y que sentada en el escritorio del profesor tu vienes a mi, corres mis panty's con tus manos, un poco y te metes; ambos nos mojamos, respiramos fuerte, nos besamos. Me llevas a ti con fuerza, me dices al oído cuanto te erotiza hacerme tuya, me tapas la boca, solo un poco, por que te gusta oírme gemir cuando llego, así llegas.

Tengo que irme. Espero tal vez alguna vez contarte todo esto. Que no se quede en las blancas paginas de un cuaderno de Educación Religiosa y la ducha de la mañana.

P.D. Hoy no hay clases, pero te quería en mi cabeza.

jueves, 16 de octubre de 2008

Carmen

La figura se dibujaba en la sombra como un espectro, aunque a ella no le asustaba demasiado; le conocía, sabía quien era... sabía que era inofensivo. Se acerco lento, le tomó por la cintura llevándola hacía él y le besó tiernamente; obviamente a ella le divertía la situación, más qué por la ternura que imprimía en sus besos; le causaba gracia la inocencia que albergaba aquel grande y musculoso cuerpo de 40 años que ni el de ella con 18 alcanzaba a tener; por qué a diferencia de él, ella sí que conocía el deseo y la lujuria en todas sus formas.

Ese pequeño pecadillo de tetas voluptuosas, trasero firme y húmeda vagina lo enloquecían, no podía evitar lubricarse cuando la besaba y es que la pequeña putita sabía como restregarse contra él para tenerlo donde quería, nunca fue dueño de la situación hasta aquella noche. Carmen se puso de rodillas para saborear tan delicioso manjar ofrecido, lo tomo entre las manos y se lo llevo a la boca con tal desespero como queriendo beber agua para calmar su sed, hacia anillos alrededor de su prepucio, se tragaba todo aquel ejemplar de hombría, lo engullía y lo dejaba, acariciaba entre las nalgas haciendo que deseara más... que pidiera más; besó sus testículos, se deleitó a tal punto de besar su ano, de lamer alrededor y meter su lengua.

Enceguecido de placer la puso de pie, dando la espalda y tomándola fuerte del cabello la penetro brusca y violentamente, mientras ella dejaba escapar suaves gritos de dolor mezclados con placer a medida que el la castigaba tirando de estos, golpeando fuertemente sus suaves nalgas, mordiendo la espalda; había algo perverso en ella y retorcido en él. Entre más se la tiraba más obsesiva era la idea de matarla antes qué alguien más la tuviera. Ocultos tras las grises paredes del viejo edificio de la catedral; donde siempre se encontraban, ella se vino una, dos, tres veces mientras era penetrada; la hizo arrodillarse y le puso el pene en la boca dejando a Carmen tragarse el semen qué usualmente pasaba con el vino qué sacaba de la iglesia por que ella se lo pedía mamandoselo debajo de su sotana. Cuando llegó el momento la tomo bruscamente del cabello y poniendola de espaldas la penetró nuevamente; mientras se venía, el Padre Miguel la tomó por el cuello con fuerza y empezó a apretarla de tal manera que el brillo malévolo en los ojos de la joven se deshizo en las manos de aquel que en las mañanas le daba la bendición y en las noches la poseía.